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Obesidad y trasplante hepático: una relación cada vez más frecuente.



La obesidad se ha convertido en uno de los principales factores de riesgo para enfermedad hepática avanzada. Actualmente, la enfermedad hepática grasa asociada a disfunción metabólica (MASLD) es una de las causas más comunes de cirrosis y una de las principales indicaciones de trasplante hepático a nivel mundial.


¿Cómo afecta la obesidad al hígado?

El exceso de grasa corporal, especialmente la grasa visceral, genera alteraciones metabólicas que impactan directamente en el hígado:

  • Resistencia a la insulina

  • Inflamación crónica

  • Acumulación progresiva de grasa hepática

  • Desarrollo de fibrosis

Con el tiempo, esta progresión puede llevar a cirrosis, insuficiencia hepática e incluso carcinoma hepatocelular.


¿Puede una persona con obesidad ser candidata a trasplante hepático?

Sí, pero la obesidad severa puede aumentar el riesgo quirúrgico y complicaciones posteriores al trasplante.

Entre los principales desafíos se encuentran:

  • Mayor riesgo cardiovascular

  • Complicaciones metabólicas

  • Dificultad técnica quirúrgica

  • Mayor riesgo de infecciones

  • Recurrencia de enfermedad hepática grasa en el injerto

Por esta razón, el manejo del peso y del metabolismo es un componente clave en la evaluación pretrasplante.


Cirugía bariátrica y trasplante hepático

En los últimos años, la cirugía metabólica ha sido considerada en pacientes seleccionados como una estrategia para:

  • Reducir riesgo quirúrgico

  • Mejorar control metabólico

  • Disminuir grasa visceral

  • Optimizar candidaturas a trasplante

Existen diferentes estrategias que pueden incluir cirugía bariátrica previa al trasplante, simultánea en casos seleccionados o posterior al trasplante, dependiendo del contexto clínico.

La decisión debe tomarse en un equipo multidisciplinario que incluya hepatología, cirugía de trasplante y cirugía bariátrica.


Un enfoque integral

La relación entre obesidad y trasplante hepático demuestra que el manejo metabólico no es solo una cuestión de peso, sino de supervivencia y calidad de vida.

El tratamiento oportuno de la obesidad puede:

  • Prevenir progresión a cirrosis

  • Mejorar candidaturas a trasplante

  • Reducir complicaciones postoperatorias

  • Disminuir recurrencia de enfermedad hepática

La obesidad es una enfermedad tratable. Intervenir a tiempo puede cambiar el curso natural de la enfermedad hepática avanzada.

Dr. Oscar MendozaCirujano Bariatra y Metabólico#TuBariatraDeConfianza

 
 
 

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